El mercado interno se desinfla

En las últimas semanas hemos leído y escuchado varias notas respecto al “buen” desempeño general que está tendiendo la economía mexicana en los primeros meses de 2017.  Esto ha provocado que algunos analistas y grupos financieros comiencen a revisar al alza sus pronósticos de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año.
 
Ejemplos de esto los vemos con el Grupo Financiero Santander, que recién revisó su estimado de crecimiento del PIB para 2017 de 1.7% a 2.2%; y también está JP Morgan, el banco de inversión estadounidense, que revisó al alza su pronóstico para este año de 1.3% a 2%. Cabe señalar que de acuerdo con la “Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado” del mes de marzo, los consultados estimaron un crecimiento del PIB para 2017 de 1.5%, pero es casi un hecho que en la encuesta de abril se mostrará una revisión al alza.
 
¿Cómo puede haber este optimismo en un contexto de elevada inflación y alza en las tasas de interés?  Pues en buena medida se explica por el desempeño de nuestras exportaciones y a un menor riesgo percibido de que haya una ruptura unilateral del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). En este sentido, tenemos que de acuerdo con cifras del INEGI, en el primer bimestre de este año las ventas de México al exterior presentan un aumento de 9.5%, al haber pasado de 53.654 miles de millones de dólares (mmdd) a 58.761 mmdd, el nivel más alto de exportaciones registrado para un primer bimestre del año en la historia.
 
Aquí lo preocupante es que el mercado interno se nos está desacelerando y nuevamente ponemos en el sector externo la esperanza de que este año logremos el muy necesario crecimiento económico. Una muestra de lo anterior es que de acuerdo con cifras de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD), en el primer trimestre de este año las ventas a “tiendas iguales” crecieron apenas 3.6% anualizado, siendo que en el primer trimestre de 2016 éstas registraron un aumento de 7.9 por ciento, también en términos anuales.
 
Otro dato que confirma la desaceleración del mercado interno mexicano nos lo da el INEGI, organismo que hace poco publicó que con datos desestacionalizados, el consumo de los hogares medido a través del gasto en bienes nacionales e importados, bajó 0.6% en enero de 2017 respecto a diciembre pasado. Esto derivado de que el consumo de Bienes de origen importado bajó 1% y el de Bienes y Servicios de origen nacional, presentó una caída de 0.6 por ciento.
 
De verdad que será una pena que el principal motor de crecimiento económico en 2015 y 2016 (el mercado interno) se apague justo cuando empezamos a ver una recuperación de las exportaciones. Esto debido a que nuevamente, en lugar de crecer a tasas por arriba del 3.0%, tendremos un crecimiento mediocre que estará cercano al 1.5%, con independencia de lo que señalan los analistas mencionados líneas arriba.
 
Profundizando en la evolución del mercado interno, en GAEAP hicimos un análisis para medir que tanto ha crecido la masa salarial en el país en los últimos 11 años. Esto es, medimos que tanto ha aumentado o disminuido el volumen total de dinero que percibe la población ocupada en México; y encontramos que el incremento ha sido muy pobre, tal como se explica a continuación.
 
En 2005 el salario mínimo era de 45.24 pesos en promedio, la población ocupada ganaba en promedio 2.60 salarios mínimos por día y había 42.079 millones de personas trabajando; para el año 2016 el salario mínimo era de 73.04 pesos, la población ocupada ganaba en promedio 2.27 salarios mínimos y había 51.594 millones de personas trabajando. Esto implica que la masa salarial nominal anual debió haber pasado de 1.809 a 3.127 billones de pesos, lo que representa un aumento nominal de 72.8%; sin embargo, al tomar en cuenta que la inflación en el periodo fue de 52.5%, pues vemos que en términos reales la masa salarial anual creció apenas 13.3% en los últimos 11 años.  
 
Esto equivale a un crecimiento real promedio anual de 1.1%, tasa muy por debajo del 2.4% de crecimiento promedio del PIB en el mismo periodo, lo que sugiere que en promedio en la última década el principal motor de crecimiento económico de México fueron las exportaciones, el gasto público y la inversión productiva, pero no la gente comprando.
 
En lo que va del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, el crecimiento real de la masa salarial ha sido el siguiente: 0.8% en 2013, -1.7% en 2014, 3.8% en 2015 y de apenas 0.9% en 2016. Lo más preocupante es que todo parece indicar que en 2017 la masa salarial se estancará o crecerá marginalmente, ya que una inflación del orden del 5.5% o mayor como la que se prevé, pulverizará el incremento nominal del salario mínimo ocurrido el 1 de enero de este año, cuando éste pasó de 73.04 a 80.04 pesos diarios.
 
Es así que con las decisiones en materia fiscal que ocasionaron el “gasolinazo” de enero de este año y su posterior contaminación de los precios, que se debilitó el incipiente crecimiento del mercado interno, para volvernos nuevamente dependientes del desempeño económico de otras naciones, en especial de Estados Unidos, que en el arranque de este año, es el destino del 80.4% de nuestras ventas al exterior.
 
De hecho, esta afirmación del debilitamiento del mercado interno se puede confirmar al leer la más reciente minuta de la reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, la cual señala “Con respecto al comportamiento del consumo privado, indicadores oportunos sugieren que su ritmo de expansión a principios de 2017 posiblemente haya sido más moderado que el registrado al cierre de 2016. En particular, los ingresos de las empresas comerciales al por menor se han desacelerado, al tiempo que las ventas de vehículos ligeros en el mercado doméstico mostraron un cambio de tendencia desfavorable, si bien desde niveles elevados.”
 
Ante estos datos alguien pudiera decir que no importa si crecemos en base al mercado interno o por exportaciones, y que lo importante es que aumente el PIB. Pero la realidad es que el impacto de un crecimiento vía exportaciones no es igual a uno vía consumo interno. Es bien sabido que muchas de las empresas exportadoras son transnacionales y no tienen el encadenamiento productivo con las micro, pequeñas y medianas empresas mexicanas, por lo que los beneficios de su aumento de producción para exportación no llega a la mayoría de las empresas. Contrariamente, cuando el crecimiento es vía consumo nacional, eso es más democrático y beneficia a todas las empresas porque en general la gente estaría gastando más.
 
¿Entonces qué debemos hacer para evitar que el mercado interno se nos apague? Sin duda no es sencillo dado el contexto de elevada inflación y alza en las tasas de interés. Sin embargo, todas las acciones encaminadas a que la gente consuma productos hechos en México serán de ayuda.  De igual forma, todos los incentivos que se puedan dar para la creación de más y mejores empleos también serán muy positivos.
 
Adicional a esto, en el tema del combate a la ilegalidad hay mucho que hacer y que se puede traducir en más y mejores empleos. Hemos señalado que para un negocio formal y que tiene a todos sus trabajadores registrados ante el IMSS es muy difícil competir contra otros negocios que no pagan impuestos correctamente y que no tienen a sus empleados con las debidas prestaciones sociales. Si se pone el piso parejo para todos, veremos la creación de más y mejores empleos también.
 
La iniciativa privada, a través de las cúpulas empresariales, han manifestado diversas medidas en este sentido. Valdría la pena que sean desempolvadas una vez que concluyó el periodo vacacional y pongamos manos a la obra para evitar caer en el “eterno” problema de no tener un mercado interno fuerte.
 
Director General GAEAP*
En twitter: @alejandrogomezt 

La industria manufacturera bien, pero polarizada

La industria manufacturera nacional, en su conjunto, ha tenido un muy buen arranque de año. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del INEGI, en el primer bimestre de 2017 el valor de las ventas de esta industria sumó 1.115 billones de pesos, cifra nominalmente 16.4% más elevada a la observada en el mismo bimestre de 2016.
 
Ahora, de este total a continuación se presenta cual es la participación relativa de cada rama de actividad manufacturera (en paréntesis se muestra su porcentaje de participación): Fabricación de equipo de transporte (32.06%); Industria alimentaria (16.31%); Industria química (10.81%); Industrias metálicas básicas (7.82%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (5.52%); Industria de las bebidas y del tabaco (5.30%); Industria del plástico y del hule (3.56%); Fabricación de productos metálicos (3.40%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (3.29%); Industria del papel (2.78%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.71%); Fabricación de maquinaria y equipo (2.02%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (0.93%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (0.79%); Fabricación de prendas de vestir (0.62%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (0.54%); Otras industrias manufactureras (0.48%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (0.33%); Impresión e industrias conexas (0.32%); Industria de la madera (0.21%), y Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.19%).
 
Estos datos resultan interesantes, ya que podemos ver que tres ramas manufactureras (equipo de transporte, la industria alimentaria y la industria química) representan casi el 60% de todo el valor de las ventas de la industria manufacturera en México. Sin embargo, esto no debe ser motivo para “hacer menos” a las demás, ya que la contribución al empleo de cada una de ellas es muy importante, tal como se aprecia a continuación.
 
Al mes de febrero de 2017, la EMIM reporta 3.644 millones de personas trabajando en la industria manufacturera en México; y de este tota a continuación se presenta como es que se distribuye el empleo en cada rama de actividad manufacturera (en paréntesis se muestra su participación relativa):  Fabricación de equipo de transporte (23.2%); Industria alimentaria (18.3%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (7.7%); Fabricación de productos metálicos (6.7%); Industria del plástico y del hule (5.5%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (5.0%): Otras industrias manufactureras (4.8%); Industria química (4.1%); Fabricación de prendas de vestir (3.9%); Industria de las bebidas y del tabaco (3.4%); Fabricación de maquinaria y equipo (3.2%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (2.7%); Industrias metálicas básicas (2.4%); Industria del papel (2.0%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (1.7%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (1.6%);  Fabricación de muebles, colchones y persianas (1.4%); Impresión e industrias conexas (0.8%);  Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (0.7%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.6%); e Industria de la madera (0.4%).
 
De esta manera, vemos que tres ramas de actividad manufacturera (equipo de transporte, la industria alimentaria y la fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos) concentran casi el 50% del empleo manufacturero en México. Sin embargo, se debe destacar que hay  industrias como la del “Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos” que si bien representan apenas el 0.54% del valor de las ventas de la industria manufacturera, contribuye con el 1.7% del empleo manufacturero en el país.  
 
Para que las anteriores cifras tengan mayor sentido, procedemos ahora a calcular el valor de las ventas del primer bimestre de 2017 entre el número de personas ocupadas en cada rama de actividad manufacturera y vemos que para la industria manufacturera en su conjunto este cociente fue de 306.08 miles de pesos por persona. Sin embargo, se aprecia una enorme diferencia cuando lo calculamos a nivel de rama de actividad, tal como se muestra a continuación:
 
Para el resto de las ramas de actividad los datos arrojan lo siguiente (en paréntesis se muestran miles de pesos de ventas por persona): Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (2,356.90); Industrias metálicas básicas (1,015.09); Industria química (798.50); Industria de las bebidas y del tabaco (471.33); Industria del papel (430.19); Fabricación de equipo de transporte (423.63); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (374.45); Industria alimentaria (272.60); Industria del plástico y del hule (198.90); Fabricación de maquinaria y equipo (195.50); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (164.32); Industria de la madera (162.45); Fabricación de productos metálicos (154.95); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (153.03); Impresión e industrias conexas (122.49); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (106.09); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (96.09); Fabricación de muebles, colchones y persianas (71.57); Fabricación de prendas de vestir  (48.82); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (37.29); y Otras industrias manufactureras (30.93).
 
Así pues, vemos que las ramas de actividad más “productivas” en términos de valor de las ventas por persona ocupada son las de fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón, las industrias metálicas básicas y la industria química; mientras que la fabricación de equipo de transporte ocupa la sexta posición. Por su parte, vemos también que la diferencia entre la rama manufacturera de mayor nivel de ventas por persona y la de menor monto de ventas por persona es de 63 a 1, lo cual indica que algo no funciona bien y que se deben generar políticas públicas para ir disminuyendo la polarización manufacturera en México.
 
Se debe agregar que lo ideal es que este cociente de valor de las ventas por persona ocupada vaya en aumento año con año, y vemos que para la industria manufacturera en su conjunto, éste creció 12.3% en el comparativo del primer bimestre de 2017 respecto al mismo bimestre de 2016. Sin embargo, a nivel de rama de actividad vemos lo siguiente (en paréntesis se muestra la tasa de aumento o disminución): Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (35.0%); Industrias metálicas básicas (21.9%); Industria química (21.4%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (16.2%); Fabricación de productos metálicos (13.9%); Impresión e industrias conexas (13.1%); Fabricación de equipo de transporte (12.5%); Fabricación de prendas de vestir (10.8%); Industria de la madera (10.6%);  Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (10.4%);  Fabricación de muebles, colchones y persianas (9.8%); Industria alimentaria (8.4%); Industria del plástico y del hule (7.7%); Industria de las bebidas y del tabaco (6.3%); Fabricación de maquinaria y equipo (6.1%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (5.9%); Industria del papel (5.3%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (4.3%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (4.1%); Otras industrias manufactureras (-2.9%); y Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-8.7%).
 
Nuevamente los datos nos muestran una enorme polarización en el desempeño de la industria manufacturera mexicana. En base a lo anterior, el gobierno federal debería hacer un diagnóstico más a detalle para encontrar las causas que hacen que 6 ramas de actividad manufacturera hayan crecido en el valor de sus ventas por persona ocupada a una tasa nominal inferior al 6%, es decir, que no tuvieron un incremento en términos reales en el último año. Estas 6 ramas de actividad no son poca cosa ya que generan más de 666 mil empleos, lo que equivale al 18.3% del total del empleo manufacturero en México en febrero de 2017.
 
A manera de conclusión podemos señalar que es altamente positivo que la industria manufacturera en México esté tendiendo un muy buen arranque de año; sin embargo, para que los beneficios de este crecimiento lleguen a más sectores de la población, se deberían establecer incentivos para la tecnificación y capacitación en los sectores manufactureros que muestran los mayores rezagos en productividad. Sería importante entonces realizar los diagnósticos necesarios y elaborar las propuestas de políticas públicas que se traduzcan en una industria más competitiva que inclusive pague mejores salarios.
 
Director General GAEAP*
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