Congreso CIHUL

El Congreso anual CIHUL es, desde hace varios años, el más importante de la industria del hule y látex en el país. A él se invita a toda la cadena que tiene relación con nuestro sector. Nos acompañan Académicos, Productores, Proveedores, Industriales, Clientes, Autoridades de gobierno y Representantes de otros sectores. Igualmente, nuestro Congreso está abierto a todos los interesados en el desarrollo y crecimiento del sector del hule y látex.

En esta ocasión el XXI Congreso CIHUL se celebrará del 04 al 07 de octubre, en el Hotel Fiesta Americana, en Puerto Vallarta.

Una cosa que si se ha hecho bien: fomentar el turismo

Una de las ventajas que nos ha traído la caída del peso frente al dólar es el fomentar el crecimiento de la actividad turística nacional, la cual ha sido impulsada en buena medida por el incremento en el número de visitantes extranjeros y por muchos turistas nacionales que se dan cuenta que ahora sale más barato ir a un destino en México comparado con uno extranjero.
 
Esto se ha traducido en un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) turístico por encima del PIB total, de manera que en los primeros nueve meses de 2016 (dato más reciente disponible al escribir estas líneas), el PIB total registra un crecimiento promedio de 2.22%, mientras que el PIB turístico creció 3.76%; algo que se ha traducido en una tasa de crecimiento del empleo de 3.9% anual, lo que genera bienestar en una enorme cantidad de ciudades del país, las cuales dependen en buena medida de esta actividad productiva.
 
Profundizando en la evolución del turismo, tenemos que de acuerdo con cifras del INEGI, en el año 2016 México recibió ingresos por turistas y excursionistas extranjeros (de los que se internan en territorio nacional y de los fronterizos) por 19.571 mil millones de dólares (mmdd), cifra que se compara favorablemente con los 12.739 mmdd recibidos en el año 2012, lo que representa un aumento de 53.6% en el periodo. Por su parte, los egresos por turistas y excursionistas mexicanos que van al extranjero (internación y fronterizos) fueron de 10.227 mmdd en el año 2016, cifra 21.0% superior a los 8,449 mmdd observados en el año 2012. De esta manera, el saldo de la balanza turística de México pasó de un superávit de 4.291 mmdd en el año 2012 a uno de 9.344 mmdd en el año 2016, lo que representa un aumento de 117.8% en tan sólo cuatro años.
 
De igual forma, el arranque de 2017 ha sido benéfico ya que en el comparativo del primer bimestre de 2017 respecto al mismo bimestre de 2016, los ingresos por turismo del extranjero muestran un  incremento de 10.6%, mientras que los gastos de mexicanos en el extranjero sólo aumentaron en 5.2 por ciento en el mismo periodo.
 
Ahora, en términos de personas, tenemos que en el año 2016 México recibió 94.6 millones de turistas y excursionistas extranjeros (de los que se internan en territorio internacional y fronterizos), cifra que se compara favorablemente con los 76.7 millones que recibimos en el año 2012, lo que representa un aumento de 23.3%. En términos de salidas de turistas y excursionistas mexicanos que van al extranjero (internación y fronterizos), tenemos que en el año 2016 fueron 97.1 millones, mientras que en el 2012 fueron 87.3 millones, lo que representa un aumento de apenas 11.2%.
 
Por su parte, tenemos que en el primer bimestre de 2017 el número de extranjeros que ha venido a México ha sido de 16.2 millones, mientras que en el primer bimestre de 2016 fue de 15.5 millones, lo que representa un aumento de 5.0%. Por su parte, el número de mexicanos que ha salido al extranjero en el primer bimestre de 2017 es de 15.7 millones, cifra apenas 2.1% superior a los 15.4 millones observada en el primer bimestre de 2016.
 
Cabe señalar que estas cifras no significan que la enorme mayoría de los mexicanos vayan a pasear a otro país, ya que si alguien que vive en Tijuana cruza a San Diego, California, todos los fines de semana, pues esa persona será contada como 52 salidas; y lo mismo ocurre con alguien que vive en McAllen, Texas, y cruza todos los sábados a ver a su mamá a Reynosa, pues esa persona también será contada como 52 viajes, y es por ello que las cifras se ven muy altas.
 
Dado lo anterior, ahora se hace mención del ingreso a México de turistas de internación (los que van a otra parte que no sea la frontera), y vemos que en el 2016 éstos sumaron 20.42 millones de personas, cifra que se compara favorablemente con los 13.66 millones que vinieron en el 2012, y lo que representa entonces un aumento de 49.5%. Al primer bimestre de 2017 hemos recibido 3.60 millones de turistas extranjeros, cifra 6.9% superior a los 3.37 millones que recibimos en el primer bimestre de 2016.
 
Ahora en cuanto a los mexicanos que viajan en el extranjero y son turistas de internación, vemos que en 2016 éstos sumaron 11.282 millones de personas, mientras que en 2012 fueron 11.209 millones lo que representa un incremento de apenas 0.7% en cuatro años. Por su parte, en el primer bimestre de 2017 los mexicanos que han ido de vacaciones al extranjero fuera de la franja fronteriza suman 1.620 millones, cifra 5.8% superior a los 1.530 millones observados en el primer bimestre de 2016.
 
Todos estos indicadores muestran que México está teniendo un importante dinamismo en materia turística y que el alza en el tipo de cambio ha ayudado a atraer a más extranjeros y para que más mexicanos se queden en territorio nacional a vacacionar.
 
Es verdad que los buenos números del sector turístico no son sólo atribuibles a un tipo de cambio más competitivo; y en este sentido se debe destacar lo que el pasado 28 de abril dijo el Secretario de Turismo, Enrique de la Madrid Cordero, al señalar que los logros del sector no son resultado de la casualidad, sino de una estrecha coordinación entre la Sectur, los gobiernos locales y el sector empresarial, además de destacar que el turismo nacional muestra un mayor dinamismo que el internacional ya que en 2016 registró 226 millones de viajes, es decir, 20% más que lo observado hace cuatro años, lo que implicó 90 millones de llegadas a cuartos de hotel.
 
El gran reto ahora es continuar con el ritmo de crecimiento de la actividad turística en México, y sin duda el principal obstáculo para lograr esto es lo extendido que está el problema de la inseguridad. Si el gobierno federal y los gobiernos locales fueran eficaces en la lucha contra este mal, sin duda las tasas de incremento de esta actividad económica serían aún más altas de las que se indican en esta entrega.
 
Por parte de la Sectur las cosas parecen marchar bien, ya que se ha coordinado correctamente con otras dependencias del gobierno federal para facilitar el turismo y mejorar la infraestructura hotelera. Muestra de ello es que para facilitar el arribo de visitantes internacionales a los diversos destinos del país, la Sectur junto con el SAT, Migración y los aeropuertos prepara un “plan piloto” en las terminales aéreas de Cancún, Ciudad de México y Los Cabos, donde se sustituyen los semáforos fiscales por equipos de rayos “X”.
 
Por su parte, se han creado nuevos productos de financiamiento específicos para el sector, como el programa “Mejora Tu Hotel” a través del Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) y que permite a los hoteles, principalmente a los pequeños y medianos, equiparse y modernizar su oferta de servicios.
 
Aunado a lo anterior, la Sectur ha desarrollado un modelo inédito de negocios para impulsar la proveeduría de las industrias vinculadas al turismo como la hotelera, restaurantera, la aeronáutica, o la de cruceros. A esta estrategia se le ha llamado “Conéctate al Turismo” y ha permitido encadenar el sector con la proveeduría nacional, lo que hace posible sustituir las importaciones de bienes y servicios de la industria turística por proveeduría de pequeñas y medianas empresas mexicanas creando empleos y fortaleciendo las economías regionales. Esto cobra especial relevancia ya que hasta el 60% de los insumos del sector hotelero y restaurantero se importan, lo que permite a los empresarios crear cadenas de valor que se reflejen en la creación de nuevas empresas que ofrezcan empleos de calidad.
 
En 2017 pinta para ser otro buen año en materia de turismo en México. Esperemos que las autoridades mejoren los niveles de inseguridad para que no se nos vaya a morir la “gallina de los huevos de oro”, en la que se ha convertido el sector turismo por su contribución al PIB y por la entrada de divisas que nos genera.
 
Director General GAEAP*
En Twitter: @alejandrogomezt

APOYO EN EMERGENCIAS: UNICEF

Como saben México y la Región enfrentan hoy múltiples emergencias. Los 3 huracanes; Katia, Irma y José representan en el Atlántico y Golfo de México importantes amenazas para más de 10 millones de niñas, niños y adolescentes en toda el área caribeña. Sus vidas están en riesgo y sus derechos a la salud, la protección y la educación están siendo amenazados.

 

En este momento y en las próximas horas, UNICEF está enviando equipos a las zonas afectadas por estas emergencias para definir cuáles son las prioridades y próximas acciones que apoyen a niñas, niños y adolescentes afectados:

  • Protección: asegurar que estén bien (en sus comunidades, albergues).
  • Agua y saneamiento: asegurar que las condiciones de higiene sean adecuadas.
  • Salud y nutrición: que no se vean afectados en su integridad física y emocional y se recuperen lo más posible.
  • Educación: asegurar que puedan regresar a clases lo más pronto posible

Para actuar los más pronto posible y de la mejor forma, nos pueden ayudar por medio de:

  • Un donativo para UNICEF (este será deducible de impuestos)
  • Solicitando el apoyo replicando este mensaje y otros canales de comunicación con los que cuenten.
  • Solicitando el apoyo de sus empleados:
  • Enviándoles la carta adjunta para que puedan donar directamente.
  • Podemos buscar la manera de que nuestros promotores visiten las instalaciones de las empresas que gusten sumarse, y así invitar a los empleados a apoyar.

Dona ahora: http://bit.ly/2eLZNOQ

Con Asia vamos bien, pero aún falta mucho por hacer

No obstante que el año 2016 fue complicado para el comercio exterior mexicano, dado que las exportaciones totales cayeron -1.74% y las importaciones retrocedieron -2.07%, hay datos positivos de la relación comercial de nuestro país con las naciones asiáticas, los cuales se deben destacar.   
 
De acuerdo con cifras del INEGI, el comercio exterior de México con las naciones asiáticas, y en especial con China, comenzó a mejorar desde el 2016 y en el arranque de 2017 se muestran aún mejores números. Para ilustrar lo anterior tenemos que en el año 2015 registramos un déficit en nuestra balanza comercial con las naciones asiáticas de -119.516 miles de millones de dólares (mmdd) y para el año 2016 éste disminuyó marginalmente a -118.250 mmdd, lo que representa una baja de -1.06%. Cabe señalar que esta mejoría fue producto de un aumento de nuestras exportaciones a las naciones asiáticas de 15.71% (pasaron de 16.014 mmdd en 2015 a 18.530 mmdd en 2016) y un incremento de nuestras importaciones provenientes de dichas naciones de apenas 0.92% (pasaron de 135.531 mmdd en 2015 a 387.0645 mmdd en 2016).
 
En cuanto a nuestro comercio exterior con China, éste también comenzó a mejorar en el 2016, ya que en dicho año nuestras exportaciones a dicha nación subieron 11.04% al pasar de 4.873 mmdd en 2015 a 5.411 mmdd en 2016. Por su parte, las importaciones de México de mercancías provenientes de China pasaron de 69.987 mmdd en 2015 a 69.520 mmdd en 2016, lo que representa una disminución de -0.67%. Y de esta manera, pasamos de tener un déficit comercial con China de -65.114 mmdd en 2015 a uno de -64.109 mmdd en 2016, es decir un -1.54% más bajo.
 
No obstante lo anterior, no debemos dejar de reconocer que en el año 2016, las importaciones que realiza México desde los países asiáticos son 638% mayores a nuestras exportaciones a dichos mercados. Por su parte, las importaciones que realizamos desde China fueron 1,185% más altas respecto a lo que les exportamos en dicho año. Por lo que queda claro que falta muchísimo trabajo antes de poder comenzar a hablar de un comercio relativamente equilibrado.
 
Ahora, respecto al primer trimestre de 2017, las cifras de nuestro intercambio comercial también son positivas. Si bien las exportaciones totales de México presentan un incremento de 11.23% al haber pasado de 85.146 mmdd en el primer trimestre de 2016 a 94.704 mmdd en el mismo trimestre de 2017, las exportaciones que tienen como destino las naciones asiáticas registran un incremento de 60.56% al haber pasado de 3.277 mmdd a 5.261 mmdd en el mismo periodo. Y respecto a China también vemos un importante aumento, el cual fue de 40.56% al haber pasado de 1.180 mmdd a 1.659 mmdd en el periodo antes señalado.
 
Esto implica que en el primer trimestre de 2016, el 3.8% de nuestras exportaciones totales tenían como destino las naciones asiáticas y dicho porcentaje de participación subió hasta el 5.6% en el primer trimestre de 2017. Por su parte, las exportaciones a China representaron el 1.4% del total en el primer trimestre de 2016, mientras que en el primer trimestre de 2017 representan el 1.8% del total.  Son porcentajes muy bajos, pero lo destacable es que han ido en aumento.
 
Respecto a las importaciones de México en el primer trimestre de 2017, vemos que las totales presentan un incremento de 9.36% al haber pasado de 89.133 mmdd en el primer trimestre de 2016 a 97.479 mmdd en el mismo trimestre de 2017. Las importaciones provenientes de las naciones asiáticas presentan un incremento de apenas 5.07% al haber pasado de 31.226 mmdd a 32.808 mmdd en el mismo periodo; mientras que las que tienen origen China cayeron 0.11% al haber pasado de 15.993 mmdd a 15.976 mmdd en el periodo antes señalado.
 
De esta manera, pasamos de tener un déficit en nuestra balanza comercial total de -3.986 mmdd en el primer trimestre de 2016 a uno de -2.774 mmdd en el mismo periodo de 2017, lo que representa una disminución de -30.39%. Respecto al saldo de la balanza comercial con las naciones asiáticas, pasamos de tener uno de -27.949 mmdd a uno de -27.546 mmdd en el mismo periodo, lo que representa una disminución de -1.44%. Y respecto a China, pasamos de tener un déficit comercial de -14.812 mmdd en el primer trimestre de 2016 a uno de -14.317 mmdd en el mismo trimestre de 2017, lo que representa una disminución del desequilibrio comercial de -3.35 por ciento.
 
¿A qué se debe esta favorable evolución  en nuestra relación comercial con las naciones asiáticas, y en especial con China? Pues como ya se explicó, se debe a que nuestras exportaciones a estos mercados han crecido más rápidamente de lo que han aumentado nuestras importaciones de mercancías desde dichos mercados; pero una de las principales casusas de esta evolución la encontramos en el ajuste que ha tenido el tipo de cambio que ha vuelto nuestras exportaciones más baratas y ha encarecido las importaciones.
 
Cabe recordar que en el primer trimestre de 2015 el tipo de cambio promedió 14.95 pesos por dólar, en el mismo trimestre de 2016 fue de 18.05 y en los primeros tres meses de 2017 fue de 20.34 pesos por billete verde. Esto implica que entre 2015 y 2017 nuestras importaciones se hicieron 36.0% más caras, mientras que nuestras exportaciones se hicieron 26.5% más baratas (esto sin tomar en cuenta la inflación).
 
Otro factor que ha contribuido de manera importante a esta mejoría es la búsqueda de nuevos mercados por parte de los exportadores mexicanos de productos agrícolas, ganaderos, automotrices y electrónicos. En este sentido destacan las exportaciones de la industria automotriz a los países asiáticos, las cuales crecieron 133.5% en los primeros cinco meses del 2017, según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA); mientras que otro caso de éxito lo vemos con el Tequila Orendain, el cual ha aumentado su presencia en naciones como China, Japón y Corea del Sur.
 
Un tercer factor, es que China se ha mostrado un poco menos cerrado a la importación de productos mexicanos. Las constantes críticas que se han hecho en el sentido de que las importaciones de productos chinos por parte de México fueron en 2016 casi 12 veces superiores a las exportaciones que les enviamos, ha provocado que China poco a poco comience a abrir su mercado a los productos mexicanos disminuyendo sus barreras no arancelarias.
 
En este contexto, vemos que las perspectivas para nuestro país son positivas y de acuerdo con la Asociación Mexicana de Agentes Navieros (Amanac), para el año 2020  se espera que el país duplique las exportaciones de productos agrícolas a sus pares asiáticos como Japón, Corea del Sur y China. Es por ello que se vuelve fundamental el apoyo que la Secretaría de Economía y Proméxico puedan brindar a los empresarios para ayudarlos a penetrar en estos nuevos mercados, los cuales tienen un gigantesco potencial de crecimiento.
 
En los últimos 8 meses hemos aprendido la urgente necesidad de diversificar nuestros mercados de exportación, y la tendencia natural debería ser el crecimiento hacía la región  más dinámica del mundo, y esa es la que conforman los países asiáticos.
 
Finalmente, los esfuerzos realizados para combatir la subvaluación de mercancías provenientes de naciones asiáticas, en especial de China, es algo que también ha ayudado a mejorar nuestra balanza comercial con dichas naciones. En este sentido es muy importante que las autoridades en las aduanas de México tengan mayores elementos para desechar el valor de las mercancías cuando estas pretendan ser importadas a nuestro país en condiciones de clara subvaluación. Es por ello que se vuelve fundamental e impostergable el realizar ajustes a la Ley Aduanera.
 
Director General GAEAP*
En Twitter: @alejandrogomezt   

Los costos para Estados Unidos si abandona el TLCAN

Hace apenas unos días, el 27 de abril, Donald Trump estaba listo para botar al cesto de la basura al Tratado de Libre Comercio de America del Norte (TLCAN), el cual lleva 23 años de existencia y está conformado por  México, Estados Unidos y Canadá. Las razones por las cuales Trump se retractó de lo que hubiera sido uno de sus más grandes errores como presidente de Estados Unidos, fueron las llamadas telefónicas sostenidas por la noche de ese día con sus homólogos Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau, así como la avalancha de líderes y asesores del Congreso que hablaron con él, además de miembros de su gabinete que intervinieron para calmarlo. Gracias a esto ahora Trump dice que por ahora va a “renegociar”.  
 
De acuerdo con datos de la División de Indicadores Económicos del Departamento de Comercio de Estados Unidos, en el año 2016 nuestro vecino del norte le exportó a Canadá mercancías por un valor de 266.827 miles de millones de dólares (mmdd) e importó desde dicha nación bienes por 278.067 mmdd. Por su parte, Estados Unidos le exportó a México bienes por 230.959 mmdd e importó productos desde México por 294.151 mmdd. Estas cifras dan cuenta de que el comercio exterior estadounidense con sus socios del TLCAN sumó en el año 2016 más de 1.070 billones de dólares (billones de los de 12 ceros).
 
Ante este monto de intercambio comercial, que inclusive supera el valor del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano, hubiese sido muy negativo para la región norte americana el que Donald Trump hubiera concretado el envío de la carta de notificación de que Estados Unidos desea salirse del TLCAN.
 
Es por ello que de acuerdo a notas publicadas por CNNMoney y Time, políticos como el senador John Cornyn del Estado de Texas han dicho de manera contundente que “no hace falta decir que el libre comercio ha sido una piedra angular en la economía de Texas”. Por su parte, el influyente senador John McCain y el senador Jeff Flake de Arizona, así como el influyente Lindsey Graham de Carolina del Sur, le han advertido a Trump sobre los riesgos de retirarse del acuerdo. McCain dijo que tal acción sería “vergonzosa y desastrosa”, mientras que Flake dijo que un retiro de Estados Unidos sería dañino para su estado y para el país en su conjunto.
 
Alguien pudiera pensar que no deberíamos preocuparnos demasiado por las posibles intensiones de Trump de retirar a su país del TLCAN ya que existen los contrapesos necesarios en el Congreso de su país para frenarlo. Pero el problema es que los presidentes de Estados Unidos si tienen el poder para sacar a su país unilateralmente de cualquier acuerdo comercial sin necesidad de aprobación de su Congreso. En el caso del TLCAN existe el artículo 2205 que establece que cualquier país puede retirarse del tratado sólo avisando por escrito con seis meses de anticipación.
 
Dada la relativa facilidad con la que Estados Unidos podría retirarse del TLCAN un día que Donald Trump amanezca de malas y se deje influenciar por Steve Bannon, estratega en jefe de la Casa Blanca y consejero del presidente, así como por Peter Navarro, asistente del presidente y Director del Consejo Comercial de la Casa Blanca, es que existe tanta preocupación, sobre todo de gobernadores y senadores republicanos de estados que en la elección de noviembre de 2016 le dieron el triunfo a Donald Trump.
 
Entre estos estados se encuentra Texas, que es el más más dependiente del TLCAN y además es un bastión del Partido Republicano desde 1980, ya que ningún candidato presidencial del Partido Demócrata ha ganado Texas desde dicho año. 
 
Pero Texas no está sólo en su lucha por preservar el TLCAN, ya que 7 de los 10 estados que más dependen de las exportaciones a México y Canadá votaron por Trump, lo que subraya lo mucho que está en juego con este acuerdo, no sólo en el ámbito económico sino también el político. En otras palabras, la desaparición del TLCAN podría costarle al Partido Republicano perder la mayoría en el Congreso en las elecciones intermedias de noviembre de 2018.
 
En este contexto, es importante señalar que otra de las razones detrás del cambio de posición  de Trump respecto al TLCAN el pasado 27 de abril fueron los agricultores. El diario Washington Post reportó que ese día el Secretario de Agricultura de Estados Unidos, Sonny Perdue, entró a la oficina del presidente con un mapa que destacaba los lugares que serían  más afectados si el vecino del norte se retira del acuerdo. Perdue le hizo ver cuántos de estos votaron por Trump, y el presidente probablemente se quedó viendo fijamente a los estados de Ohio, Pensilvania y Michigan; los cuales le  aseguraron su victoria, y están entre los 10 principales que dependen del TLCAN.
 
A continuación se presenta la lista de los 10 principales estados de la Unión Americana que más exportaciones realizan a sus vecinos de Norteamérica en el marco del TLCAN:
 
1. Texas (votó por Trump)
2. California
3. Michigan (votó por Trump)
4. Ohio (votó por Trump)
5. Illinois
6. Indiana (votó por Trump)
7. Nueva York  
8. Pensilvania (votó por Trump)
9. Tennessee (votó por Trump)
10. Arizona (votó por Trump)
 
Desde luego que el monto de las exportaciones es una  manera de determinar cuáles estados tienen más que perder en caso de que el TLCAN desparezca; pero la otra manera de medir el impacto está en función de los empleos generados o que dependen de este acuerdo comercial. De acuerdo con la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, cerca de 14 millones de empleos están en juego tan sólo en nuestro vecino del norte.
 
Los 10 principales estados con dependencia de empleos en el TLCAN son:
 
1. California (575,190 empleos)
2. Texas (387,067 empleos. Votó por Trump)
3. Nueva York (318,169 empleos)
4. Florida (285,754. Votó por Trump)
5. Illinois (211,377 empleos)
6. Pensilvania (206,209 empleos. Votó por Trump)
7. Ohio (187,968 empleos. Votó por Trump)
8. Georgia (155,397. Votó por Trump)
9. Carolina del Norte (152,422 empleos. Votó por Trump)
10. Michigan (146,985 empleos. Votó por Trump)
 
Habiendo dejado en claro el costo que tendría para Estados Unidos el retirarse del TLCAN, es importante aclarar que hay una enorme diferencia entre desaparecer este acuerdo y renegociarlo. En México el gobierno federal y la comunidad empresarial reconocen que es fundamental modernizar el tratado dotándolo de nuevos capítulos en materia de energía y comercio electrónico. Además de que se deben actualizar temas como la resolución de controversias y cuestiones de tipo laboral y ambiental. Otro aspecto son los cambios en las reglas de origen (aquellas que establecen el porcentaje de contenido regional que le da “origen” a una mercancía para que pueda tener tratamiento preferencial) para cerrarle la puerta a China y fortalecer la industria manufacturera de Norteamérica.
 
En Estados Unidos coinciden con esta visión sobre la necesidad de modernizar el TLCAN. De acuerdo con CNNMoney, quien ha entrevistado a los senadores republicanos de aquellos estados que tienen más que perder ante la posible desaparición del TLCAN, la mayoría dicen que ellos apoyan la “modernización” del  TLCAN, pero le han advertido a la administración Trump que esta renegociación no debe implicar el establecimiento de barreras comerciales entre los países miembros. 
 
Para concluir solo agregaría que se debe reconocer que la posición del gobierno mexicano ante la posible renegociación del tratado, o bien, la posible salida de Estados Unidos, ha sido digna y fuerte. En este sentido se deben apoyar los tres ejes rectores que se han establecido: 1. Si Estados Unidos envía la notificación a México de que saldrá del TLCAN no habrá ninguna negociación paralela de otro acuerdo comercial, 2. Canadá debe estar en la mesa de la negociación, y 3. Estamos en contra de la imposición de aranceles, cupos o cualquier otro elemento de comercio administrado entre las tres naciones que conforman el TLCAN. Estaremos atentos entonces a lo que suceda durante este mes, en el cual se espera que las cosas se normalicen cuando el Congreso de Estados Unidos reciba la notificación formal del deseo de renegociar el TLCAN.
 
Director General GAEAP*
En twitter: @alejandrogomezt 

El mercado interno se desinfla

En las últimas semanas hemos leído y escuchado varias notas respecto al “buen” desempeño general que está tendiendo la economía mexicana en los primeros meses de 2017.  Esto ha provocado que algunos analistas y grupos financieros comiencen a revisar al alza sus pronósticos de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año.
 
Ejemplos de esto los vemos con el Grupo Financiero Santander, que recién revisó su estimado de crecimiento del PIB para 2017 de 1.7% a 2.2%; y también está JP Morgan, el banco de inversión estadounidense, que revisó al alza su pronóstico para este año de 1.3% a 2%. Cabe señalar que de acuerdo con la “Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado” del mes de marzo, los consultados estimaron un crecimiento del PIB para 2017 de 1.5%, pero es casi un hecho que en la encuesta de abril se mostrará una revisión al alza.
 
¿Cómo puede haber este optimismo en un contexto de elevada inflación y alza en las tasas de interés?  Pues en buena medida se explica por el desempeño de nuestras exportaciones y a un menor riesgo percibido de que haya una ruptura unilateral del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). En este sentido, tenemos que de acuerdo con cifras del INEGI, en el primer bimestre de este año las ventas de México al exterior presentan un aumento de 9.5%, al haber pasado de 53.654 miles de millones de dólares (mmdd) a 58.761 mmdd, el nivel más alto de exportaciones registrado para un primer bimestre del año en la historia.
 
Aquí lo preocupante es que el mercado interno se nos está desacelerando y nuevamente ponemos en el sector externo la esperanza de que este año logremos el muy necesario crecimiento económico. Una muestra de lo anterior es que de acuerdo con cifras de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD), en el primer trimestre de este año las ventas a “tiendas iguales” crecieron apenas 3.6% anualizado, siendo que en el primer trimestre de 2016 éstas registraron un aumento de 7.9 por ciento, también en términos anuales.
 
Otro dato que confirma la desaceleración del mercado interno mexicano nos lo da el INEGI, organismo que hace poco publicó que con datos desestacionalizados, el consumo de los hogares medido a través del gasto en bienes nacionales e importados, bajó 0.6% en enero de 2017 respecto a diciembre pasado. Esto derivado de que el consumo de Bienes de origen importado bajó 1% y el de Bienes y Servicios de origen nacional, presentó una caída de 0.6 por ciento.
 
De verdad que será una pena que el principal motor de crecimiento económico en 2015 y 2016 (el mercado interno) se apague justo cuando empezamos a ver una recuperación de las exportaciones. Esto debido a que nuevamente, en lugar de crecer a tasas por arriba del 3.0%, tendremos un crecimiento mediocre que estará cercano al 1.5%, con independencia de lo que señalan los analistas mencionados líneas arriba.
 
Profundizando en la evolución del mercado interno, en GAEAP hicimos un análisis para medir que tanto ha crecido la masa salarial en el país en los últimos 11 años. Esto es, medimos que tanto ha aumentado o disminuido el volumen total de dinero que percibe la población ocupada en México; y encontramos que el incremento ha sido muy pobre, tal como se explica a continuación.
 
En 2005 el salario mínimo era de 45.24 pesos en promedio, la población ocupada ganaba en promedio 2.60 salarios mínimos por día y había 42.079 millones de personas trabajando; para el año 2016 el salario mínimo era de 73.04 pesos, la población ocupada ganaba en promedio 2.27 salarios mínimos y había 51.594 millones de personas trabajando. Esto implica que la masa salarial nominal anual debió haber pasado de 1.809 a 3.127 billones de pesos, lo que representa un aumento nominal de 72.8%; sin embargo, al tomar en cuenta que la inflación en el periodo fue de 52.5%, pues vemos que en términos reales la masa salarial anual creció apenas 13.3% en los últimos 11 años.  
 
Esto equivale a un crecimiento real promedio anual de 1.1%, tasa muy por debajo del 2.4% de crecimiento promedio del PIB en el mismo periodo, lo que sugiere que en promedio en la última década el principal motor de crecimiento económico de México fueron las exportaciones, el gasto público y la inversión productiva, pero no la gente comprando.
 
En lo que va del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, el crecimiento real de la masa salarial ha sido el siguiente: 0.8% en 2013, -1.7% en 2014, 3.8% en 2015 y de apenas 0.9% en 2016. Lo más preocupante es que todo parece indicar que en 2017 la masa salarial se estancará o crecerá marginalmente, ya que una inflación del orden del 5.5% o mayor como la que se prevé, pulverizará el incremento nominal del salario mínimo ocurrido el 1 de enero de este año, cuando éste pasó de 73.04 a 80.04 pesos diarios.
 
Es así que con las decisiones en materia fiscal que ocasionaron el “gasolinazo” de enero de este año y su posterior contaminación de los precios, que se debilitó el incipiente crecimiento del mercado interno, para volvernos nuevamente dependientes del desempeño económico de otras naciones, en especial de Estados Unidos, que en el arranque de este año, es el destino del 80.4% de nuestras ventas al exterior.
 
De hecho, esta afirmación del debilitamiento del mercado interno se puede confirmar al leer la más reciente minuta de la reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, la cual señala “Con respecto al comportamiento del consumo privado, indicadores oportunos sugieren que su ritmo de expansión a principios de 2017 posiblemente haya sido más moderado que el registrado al cierre de 2016. En particular, los ingresos de las empresas comerciales al por menor se han desacelerado, al tiempo que las ventas de vehículos ligeros en el mercado doméstico mostraron un cambio de tendencia desfavorable, si bien desde niveles elevados.”
 
Ante estos datos alguien pudiera decir que no importa si crecemos en base al mercado interno o por exportaciones, y que lo importante es que aumente el PIB. Pero la realidad es que el impacto de un crecimiento vía exportaciones no es igual a uno vía consumo interno. Es bien sabido que muchas de las empresas exportadoras son transnacionales y no tienen el encadenamiento productivo con las micro, pequeñas y medianas empresas mexicanas, por lo que los beneficios de su aumento de producción para exportación no llega a la mayoría de las empresas. Contrariamente, cuando el crecimiento es vía consumo nacional, eso es más democrático y beneficia a todas las empresas porque en general la gente estaría gastando más.
 
¿Entonces qué debemos hacer para evitar que el mercado interno se nos apague? Sin duda no es sencillo dado el contexto de elevada inflación y alza en las tasas de interés. Sin embargo, todas las acciones encaminadas a que la gente consuma productos hechos en México serán de ayuda.  De igual forma, todos los incentivos que se puedan dar para la creación de más y mejores empleos también serán muy positivos.
 
Adicional a esto, en el tema del combate a la ilegalidad hay mucho que hacer y que se puede traducir en más y mejores empleos. Hemos señalado que para un negocio formal y que tiene a todos sus trabajadores registrados ante el IMSS es muy difícil competir contra otros negocios que no pagan impuestos correctamente y que no tienen a sus empleados con las debidas prestaciones sociales. Si se pone el piso parejo para todos, veremos la creación de más y mejores empleos también.
 
La iniciativa privada, a través de las cúpulas empresariales, han manifestado diversas medidas en este sentido. Valdría la pena que sean desempolvadas una vez que concluyó el periodo vacacional y pongamos manos a la obra para evitar caer en el “eterno” problema de no tener un mercado interno fuerte.
 
Director General GAEAP*
En twitter: @alejandrogomezt 

La industria manufacturera bien, pero polarizada

La industria manufacturera nacional, en su conjunto, ha tenido un muy buen arranque de año. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del INEGI, en el primer bimestre de 2017 el valor de las ventas de esta industria sumó 1.115 billones de pesos, cifra nominalmente 16.4% más elevada a la observada en el mismo bimestre de 2016.
 
Ahora, de este total a continuación se presenta cual es la participación relativa de cada rama de actividad manufacturera (en paréntesis se muestra su porcentaje de participación): Fabricación de equipo de transporte (32.06%); Industria alimentaria (16.31%); Industria química (10.81%); Industrias metálicas básicas (7.82%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (5.52%); Industria de las bebidas y del tabaco (5.30%); Industria del plástico y del hule (3.56%); Fabricación de productos metálicos (3.40%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (3.29%); Industria del papel (2.78%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.71%); Fabricación de maquinaria y equipo (2.02%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (0.93%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (0.79%); Fabricación de prendas de vestir (0.62%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (0.54%); Otras industrias manufactureras (0.48%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (0.33%); Impresión e industrias conexas (0.32%); Industria de la madera (0.21%), y Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.19%).
 
Estos datos resultan interesantes, ya que podemos ver que tres ramas manufactureras (equipo de transporte, la industria alimentaria y la industria química) representan casi el 60% de todo el valor de las ventas de la industria manufacturera en México. Sin embargo, esto no debe ser motivo para “hacer menos” a las demás, ya que la contribución al empleo de cada una de ellas es muy importante, tal como se aprecia a continuación.
 
Al mes de febrero de 2017, la EMIM reporta 3.644 millones de personas trabajando en la industria manufacturera en México; y de este tota a continuación se presenta como es que se distribuye el empleo en cada rama de actividad manufacturera (en paréntesis se muestra su participación relativa):  Fabricación de equipo de transporte (23.2%); Industria alimentaria (18.3%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (7.7%); Fabricación de productos metálicos (6.7%); Industria del plástico y del hule (5.5%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (5.0%): Otras industrias manufactureras (4.8%); Industria química (4.1%); Fabricación de prendas de vestir (3.9%); Industria de las bebidas y del tabaco (3.4%); Fabricación de maquinaria y equipo (3.2%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (2.7%); Industrias metálicas básicas (2.4%); Industria del papel (2.0%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (1.7%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (1.6%);  Fabricación de muebles, colchones y persianas (1.4%); Impresión e industrias conexas (0.8%);  Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (0.7%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (0.6%); e Industria de la madera (0.4%).
 
De esta manera, vemos que tres ramas de actividad manufacturera (equipo de transporte, la industria alimentaria y la fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos) concentran casi el 50% del empleo manufacturero en México. Sin embargo, se debe destacar que hay  industrias como la del “Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos” que si bien representan apenas el 0.54% del valor de las ventas de la industria manufacturera, contribuye con el 1.7% del empleo manufacturero en el país.  
 
Para que las anteriores cifras tengan mayor sentido, procedemos ahora a calcular el valor de las ventas del primer bimestre de 2017 entre el número de personas ocupadas en cada rama de actividad manufacturera y vemos que para la industria manufacturera en su conjunto este cociente fue de 306.08 miles de pesos por persona. Sin embargo, se aprecia una enorme diferencia cuando lo calculamos a nivel de rama de actividad, tal como se muestra a continuación:
 
Para el resto de las ramas de actividad los datos arrojan lo siguiente (en paréntesis se muestran miles de pesos de ventas por persona): Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (2,356.90); Industrias metálicas básicas (1,015.09); Industria química (798.50); Industria de las bebidas y del tabaco (471.33); Industria del papel (430.19); Fabricación de equipo de transporte (423.63); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (374.45); Industria alimentaria (272.60); Industria del plástico y del hule (198.90); Fabricación de maquinaria y equipo (195.50); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (164.32); Industria de la madera (162.45); Fabricación de productos metálicos (154.95); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (153.03); Impresión e industrias conexas (122.49); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (106.09); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (96.09); Fabricación de muebles, colchones y persianas (71.57); Fabricación de prendas de vestir  (48.82); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (37.29); y Otras industrias manufactureras (30.93).
 
Así pues, vemos que las ramas de actividad más “productivas” en términos de valor de las ventas por persona ocupada son las de fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón, las industrias metálicas básicas y la industria química; mientras que la fabricación de equipo de transporte ocupa la sexta posición. Por su parte, vemos también que la diferencia entre la rama manufacturera de mayor nivel de ventas por persona y la de menor monto de ventas por persona es de 63 a 1, lo cual indica que algo no funciona bien y que se deben generar políticas públicas para ir disminuyendo la polarización manufacturera en México.
 
Se debe agregar que lo ideal es que este cociente de valor de las ventas por persona ocupada vaya en aumento año con año, y vemos que para la industria manufacturera en su conjunto, éste creció 12.3% en el comparativo del primer bimestre de 2017 respecto al mismo bimestre de 2016. Sin embargo, a nivel de rama de actividad vemos lo siguiente (en paréntesis se muestra la tasa de aumento o disminución): Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (35.0%); Industrias metálicas básicas (21.9%); Industria química (21.4%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (16.2%); Fabricación de productos metálicos (13.9%); Impresión e industrias conexas (13.1%); Fabricación de equipo de transporte (12.5%); Fabricación de prendas de vestir (10.8%); Industria de la madera (10.6%);  Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (10.4%);  Fabricación de muebles, colchones y persianas (9.8%); Industria alimentaria (8.4%); Industria del plástico y del hule (7.7%); Industria de las bebidas y del tabaco (6.3%); Fabricación de maquinaria y equipo (6.1%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (5.9%); Industria del papel (5.3%); Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (4.3%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (4.1%); Otras industrias manufactureras (-2.9%); y Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-8.7%).
 
Nuevamente los datos nos muestran una enorme polarización en el desempeño de la industria manufacturera mexicana. En base a lo anterior, el gobierno federal debería hacer un diagnóstico más a detalle para encontrar las causas que hacen que 6 ramas de actividad manufacturera hayan crecido en el valor de sus ventas por persona ocupada a una tasa nominal inferior al 6%, es decir, que no tuvieron un incremento en términos reales en el último año. Estas 6 ramas de actividad no son poca cosa ya que generan más de 666 mil empleos, lo que equivale al 18.3% del total del empleo manufacturero en México en febrero de 2017.
 
A manera de conclusión podemos señalar que es altamente positivo que la industria manufacturera en México esté tendiendo un muy buen arranque de año; sin embargo, para que los beneficios de este crecimiento lleguen a más sectores de la población, se deberían establecer incentivos para la tecnificación y capacitación en los sectores manufactureros que muestran los mayores rezagos en productividad. Sería importante entonces realizar los diagnósticos necesarios y elaborar las propuestas de políticas públicas que se traduzcan en una industria más competitiva que inclusive pague mejores salarios.
 
Director General GAEAP*
En Twitter: @alejandrogomezt
 

El problema del déficit del empleo en México

Uno de los principales retos que tiene México en materia económica consiste en crear la suficiente cantidad de empleos formales y bien remunerados, de manera que todas las personas que se incorporan cada año a la fuerza laboral puedan encontrar uno, además de poder avanzar en el abatimiento del rezago que tenemos en esta materia.
 
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), al cuarto trimestre de en México había una Población Económicamente Activa (PEA) de 54.034 millones de personas, de las cuales 52.123 millones se encontraban ocupadas (laborando al menos una hora a la semana) y 1.911 millones estaban desocupados, pero activamente buscando empleo.
 
Del total de personas ocupadas, 398.580 mil se encontraban en condición de subocupación y buscando trabajo adicional, por lo que podemos señalar que el rezago en valores absolutos en materia de empleo al cierre del año pasado era de poco más de 2.3 millones de empleos.  
 
Otra característica del empleo en México es que del total de ocupados en el cuarto trimestre de 2016, aproximadamente 32.448 millones no tienen acceso a las instituciones de salud, lo que es indicativo del nivel de informalidad en el empleo en nuestro país. Tomando como base el indicador del acceso a la salud, tenemos que la informalidad en México representa el 62.25% del empleo total.
 
Con esto en mente, pasamos ahora a analizar los datos de la evolución del empleo registrado ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y vemos que en el periodo de diciembre del año 2005 al mismo mes de 2016, éste creció en sólo 5.555 millones de personas, al haber pasado de 13.061 millones a 18.616 millones. A este respecto se debe agregar que no todo este aumento del empleo implica nuevos puestos de trabajo, sino que mucho del incremento en el indicador es producto de los actos de visita que realiza el IMSS en las empresas con el fin de revisar si todos los trabajadores de las empresas están debidamente registrados ante el instituto.
 
El ritmo de crecimiento del empleo formal registrado en el IMSS es muy bajo, ya que en el periodo del año 2005 al 2016 éste aumentó a razón de 505.005 empleos por año. Como referencia tenemos que de acuerdo al INEGI, entre el cuarto trimestre de 2005 y el mismo trimestre de 2016,  la PEA aumentó de 42.863 millones a 52.123 millones, lo que representa un incremento de 9.259 millones de personas en el periodo, o 841,815 personas por año.
 
De esta manera, queda evidenciado un déficit de creación de empleos formales por año, en el periodo de 2005 a 2016, de casi 337 mil empleos cada año, y eso sólo para haberle seguido el ritmo de crecimiento de la PEA de ese periodo. El déficit de empleo formal histórico es mucho más alto y se puede dimensionar analizando que al cierre del año pasado, había 18.616 millones de trabajadores asegurados, que representan solamente el 35.7% de la población ocupada total.
 
Podríamos seguir presentando estadísticas en materia de rezago laboral; pero al final de cuentas lo que evidencian estos datos es la falta persistente ausencia de políticas públicas tendientes a crear las condiciones propicias para que los empresarios puedan crear la cantidad suficiente de empleos bien remunerados y formales.
 
¿Qué ha hecho el gobierno federal para incidir en el ritmo de creación de empleos? Ejemplos de las fallas en las políticas públicas los podemos encontrar en diversos lados, pero una de las más importantes ha sido el aperturismo comercial indiscriminado sin que éste se haya dado acompañado de las correspondientes políticas de fomento a la competitividad de las empresas.
 
México ha firmado 12 tratados de libre comercio con 46 países, lo que implicó abrir nuestro mercado, pero no poder conquistar los de otras latitudes. Aunado a lo anterior, en diciembre de 2008 nuestro país decretó unilateralmente una sensible baja de aranceles a la importación para todos los países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC), entre ellos China, de manera que el arancel máximo para la enorme mayoría de productos manufactureros quedó en 20%, siendo que el máximo permitido por la OMC para la mayoría de los productos es del 35%.
 
Esto no habría sido un problema si se hubieran implementado las reformas y cambios legales para volver a la industria nacional más competitiva. Pero nos echaron a competir con otros países, siendo que nosotros teníamos (y seguimos teniendo) costos de los combustibles y la electricidad más caros, tenemos costos financieros mucho más elevados, hace falta mayor infraestructura, el nivel educativo promedio de la población mayor de 15 años es de apenas 9.1 años, entre otros rezagos. Todo esto tiene como resultado que en el año 2016  ocupamos la posición 57 en el Índice de Competitividad Global (siendo que China está en la posición 28).
 
Esta falta de competitividad, siendo una de las naciones más abiertas del mundo en el aspecto comercial, es la que hace que en el año 2016 hayamos tenido un déficit en nuestra balanza comercial de la industria manufacturera sin incluir a los productos automotrices de 69.751 miles de millones de dólares (mmdd). Si tomamos en cuenta la exportación e importación de productos automotrices entonces nuestro déficit en la balanza comercial de la industria manufacturera es de 6.853 mmdd. Todo esto nos debe llevar a preguntarnos ¿Qué sería de México sin la industria automotriz?
 
En la entrega pasada señalábamos que la inversión requerida para crear un empleo en el sector manufacturero intensivo en mano de obra es de aproximadamente 10,000 dólares. Esto significa que si lográramos abatir el déficit comercial manufacturero que tienen las industrias excluyendo al sector automotriz, a través de un esquema de sustitución de importaciones o exportando más, podríamos crear en México casi 7 millones de empleos.
 
Por su parte, otra causa de la escasa creación de empleos formales en México es precisamente lo extendido que está el problema de la informalidad en todos los rubros de la vida económica. Lo que sucede es que para una empresa formal resulta muy difícil competir contra las informales, ya que éstas últimas tienen precios y costos de producción más bajos al no tener a sus empleados registrados en el IMSS e Infonavit, no pagar debidamente sus impuestos (si es que pagan algo), entre otros.
 
De esta manera, esta competencia desleal e ilegal, resulta un freno para el crecimiento de las empresas formales, muchas de las cuales en ocasiones se ven tentadas a también tener ciertas operaciones en la informalidad con el fin de ser competitivos. Es así que la informalidad e ilegalidad se convierten en un cáncer que perjudica a toda la economía y si no se controla, vuelve los negocios formales en informales.
 
Más allá de aspectos de corrupción para hacer negocios y los aspectos que he denunciado en múltiples ocasiones de problemas en las aduanas mexicanas, por las que pasan todos los días miles de productos en condiciones de subvaluación; otro aspecto que explica el bajo ritmo de creación de empleos formales es el escaso ritmo de crecimiento económico. La tasa de incremento del PIB mexicano en el periodo de 2005 a 2016 es de 2.6% y en las manufacturas fue de 2.3%. A este respecto muchos analistas señalan que México debería crecer a tasas del 5% en promedio de manera sostenida para poder abatir el desempleo, subempleo e informalidad, y la última vez que crecimos a una tasa arriba del 5% fue en el año 2010, cuando la economía se expandió 5.1%.  
 
A manera de conclusión podemos señalar que es urgente un cambio en las políticas económicas, de manera que se den más incentivos a la creación de empleos formales. Para ello es fundamental que los funcionarios del más alto nivel de dependencias públicas como la Secretaría de Economía provengan del sector empresarial de manera que entiendan la problemática que enfrenta el empresario en sus operaciones cotidianas, y puedan eliminar los obstáculos para el desarrollo.  Lamentablemente ahora en día se puede percibir que a muchos funcionarios de alto nivel, y que toman decisiones importantes que inciden en las empresas, les falta la sensibilidad correspondiente.
 
Director General GAEAP*
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El problema de Estados Unidos no es México, es China

Diversos políticos de Estados Unidos han acusado a México de ser el culpable de muchos de sus problemas económicos, entre ellos, el de su proceso de desindustrialización. El presidente Donald Trump ha dicho de diferentes maneras que el enorme déficit comercial que registra nuestro vecino del norte con nosotros les ha ocasionado la pérdida de miles de empleos allá, sobre todo en su sector manufacturero.
 
¿Pero realmente es México el mayor problema comercial de Estados Unidos? De acuerdo con cifras del United States Census Bureau, en enero de 2017, los Estados Unidos registraron un déficit en su balanza comercial de -68.838 miles de millones de dólares (mmdd), y de este total, el déficit con México fue de apenas -3.947 mmdd. Esto significa que en el primer mes de este año, México fue responsable de apenas el 5.73% del déficit comercial de Estados Unidos.
 
Ahora, respecto a China, el déficit comercial de Estados Unidos con esta nación en el primer mes de 2017 fue de -31.304 mmdd. Esto implica que este país asiático le ocasionó a Estados Unidos el 45.5% de su déficit comercial en el primer mes de 2017, y de esta manera vemos que el déficit comercial de Estados Unidos con China resulta ser casi 8 veces más grande que el que se tuvo con México al arranque de este año.   
 
Analizando las cifras de 2016, vemos que Estados Unidos registró un déficit en su balanza comercial de -734.331 mmdd, y de este total el déficit con México fue de -63.191 mmdd, producto de exportaciones de México a Estados Unidos por 294.151 mmdd y ventas de ellos a nosotros por 230.959 mmdd. De esta manera, vemos que en el 2016 México fue responsable de apenas el 8.6% del déficit de la balanza comercial de nuestro vecino del norte.
 
Respecto a la relación comercial de Estados Unidos con China, vemos que en 2016 la economía más grande del mundo registró un déficit comercial de -347.037 mmdd, cifra 5.5 veces más alta que el déficit que tuvieron con México. De esta forma vemos que el año pasado China fue responsable del 47.25% del déficit comercial de Estados Unidos.,
 
Aunado a lo anterior, es importante considerar que de acuerdo a diversos analistas, las exportaciones de productos finales y bienes intermedios de México a los Estados Unidos contienen aproximadamente un 40% de insumos estadounidenses, mientras que las exportaciones de China hacía nuestro vecino del norte contienen apenas un 4%, lo que evidencia la relevancia de las cadenas de valor que se han desarrollado gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
 
Dadas estas cifras, las cuales seguramente conoce Donald Trump vale la pena preguntarse ¿Por qué hay tanta saña contra México y comentarios más moderados respecto a la relación comercial con China? Una de las posibles razones es por la cantidad de reservas internacionales que cada país posee. Mientras que México tiene actualmente 174.661 mmdd, China reporta 3.01 billones de dólares, cifra 17 veces más grande que la cantidad de reservas internacionales que tiene México. Esto implica un enorme poder por parte de China para depreciar al dólar si tomaran la decisión  de cambiar sus dólares en reserva por alguna otra divisa, como el yen o el euro.
 
Es de esta manera que a México le ha tocado cargar injustamente con todo el peso de la culpa del desequilibrio comercial de Estados Unidos, el cual se debe en buena medida a su déficit fiscal, y que  ascendió en el año fiscal que terminó en septiembre de 2016 a 587 mmdd. ¿Por qué señalo esto? Porque el gasto público es un componente de la demanda agregada, y en la medida en que éste crece se incentiva el aumento del PIB, lo que a su vez ocasiona mayores importaciones. Sin embargo, esto es algo que los asesores del presidente Trump no ven y se limitan a pensar que Estados Unidos es “saqueado” por la mayoría de sus socios comerciales, en especial por parte de México.
 
Y pues al igual que los Estados Unidos incurren en un enorme déficit comercial con China, México también registra uno que es por demás preocupante. De acuerdo c cifras del INEGI, en 2016 el desequilibrio comercial de nuestro país con el gigante asiático sumó -64.113 mmdd, cantidad 1.5% inferior al registrado en 2015.
 
La eliminación o disminución de estos déficits comerciales que registran México y los Estados Unidos con China deberían ser la base de la renegociación del TLCAN, en el sentido de que se debería buscar una mayor integración en la zona a través de una sustitución de importaciones provenientes de China por producción mexicana, estadounidense y canadiense.
 
Una manera de lograr esto es endureciendo algunas de las reglas de origen que se deben cumplir para obtener la preferencia arancelaria que otorga el TLCAN. Por ejemplo, si se eleva la regla de origen del TLCAN para el sector automotriz del 62.5% actual a un 70%, esto detonaría mayores inversiones en la región en proveeduría, lo cual a su vez se traduciría en más empleos. Y de manera paralela, habría  menores déficits comerciales por parte de los Estados Unidos y México, en especial con naciones asiáticas.
 
A manera de conclusión podemos señalar que es fundamental que Estados Unidos entienda que México no es su enemigo comercial, sino un socio estratégico del cual se ha beneficiado. El problema de pérdida de empleos manufactureros de Estados Unidos no lo causó México, sino que es producto de la depredación de mercados llevada a cabo por China en aras de darle empleo a su población. De hecho la evidencia muestra que China es culpable de que varias de las cadenas productivas de Norteamérica no hayan tenido un mayor crecimiento y de que muchos de los pronósticos del desarrollo que tendría México no se cumplieran.
 
El impacto que tendría la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) el 11 de diciembre de 2001 fue algo que no se contempló en la negociación del TLCAN, pero es algo que si se debe considerar en la renegociación del este tratado comercial, la cual se llevará a cabo a finales de este año.
 
A Estados Unidos no le debería preocupar tanto su déficit comercial con México, ya que muchas de las importaciones que realiza de nuestro país son de productos hechos por empresas estadounidenses con operaciones en nuestro país. El gran obstáculo para el desarrollo de Norteamérica es China, no lo dejemos de lado y propongamos las medidas para ir resolviendo este problema.
 
Director General GAEAP*
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¿Se equivocó el Banxico?

El pasado jueves 9 de febrero, tal como lo anticipaban los mercados, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió volver a aumentar su tasa de interés objetivo en medio punto porcentual para llevarla a 6.25%, su nivel más alto desde abril de 2009.  Este anuncio se dio después de que el INEGI informará que la inflación anualizada en enero de este año fue de 4.72%, su nivel más alto desde 2012.
 
La razón oficial que dio el Banxico para el incremento en la tasa fue: “con el objeto de evitar contagios al proceso de formación de precios en la economía, anclar las expectativas de inflación y reforzar la contribución de la política monetaria al proceso de convergencia de la inflación a su meta”.
 
Con este ya se acumulan siete incrementos consecutivos en la tasa objetivo desde que el Banxico inició con su ciclo alcista. El primer aumento se dio en diciembre de 2015 y fue de 0.25 puntos porcentuales; luego en 2016 se dieron cinco aumentos, cada uno de medio punto porcentual, en febrero, junio, septiembre, noviembre y diciembre; y a esto le sumamos el de febrero de 2017 de otro medio porcentual, de manera que en 14 meses la tasa objetivo del Banxico pasó de 3.0% a 6.25 por ciento.  
 
La decisión de haber vuelto a subir la tasa el pasado jueves ha dividido la opinión de los analistas. Para muchos fue un acierto porque pudiera ayudar a frenar la caída del peso y de esa manera se frenan parte de las presiones inflacionarias ocasionadas por el aumento de precios de insumos para la producción importados. Sin embargo, para otros esta decisión fue equivocada ya que no importa qué tanto más suban la tasa de interés en México, porque la suerte del peso depende más de las declaraciones del presidente Donald Trump, las decisiones de política monetaria que tome el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), y de la evolución de los precios de los bienes y servicios administrados por el gobierno mexicano, como son la electricidad y los combustibles.
 
El tema de las tasas de interés es muy importante porque efectivamente hacen más atractivo invertir en México, lo que pudiera evitar la fuga de capitales; pero por otra parte, implica mayores costos financieros para las familias, empresas y gobiernos, lo que a su vez provoca menores recursos para el gasto de inversión y consumo, así como menor crecimiento económico.
 
Es importante recordar que en diciembre de 2015 la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) a 28 días se ubicaba en torno al 3.35%, mientras que ahora se encuentra en 6.5850%, lo que representa un aumento de casi un 100% en el periodo señalado. Esta evolución es relevante porque la enorme mayoría de los créditos a tasa variable están referenciados precisamente a esta tasa.
 
De esta manera, hemos visto como la tasa de interés que cobran muchas tarjetas de crédito ha aumentado, y en algunos casos hasta en más de 6 puntos porcentuales, lo cual ocurre en perjuicio de las familias, ya que ahora tendrán que destinar más recursos para pagar sus créditos y tendrán menos dinero para adquirir otros bienes y servicios.
 
De igual manera, hemos visto como el crédito para las empresas se ha encarecido en los últimos meses, lo que limita las posibilidades de inversión de éstas y por lo tanto su crecimiento. En este contexto, no debería sorprendernos que en los primeros once meses de 2016 la inversión fija bruta total presentó un incremento mensual promedio de apenas 0.4%, siendo que en los primeros once meses de 2015 fue de 4.7%. Si analizamos el detalle de la información vemos que la inversión fija bruta en construcción presenta una caída de 0.1% en los primeros once meses de 2016, mientras que la destinada a maquinaria y equipo apenas creció 1.3% en el mismo periodo.
 
Es verdad que la inversión  depende de otros factores, tales como las expectativas de los empresarios y los ingresos esperados de los proyectos de inversión, pero no podemos ignorar que el alza en las tasas de interés ya ha comenzado a debilitar la evolución de este indicador, el cual es un termómetro respecto de la evolución futura de la economía.
 
Para el caso del gobierno federal el alza en las tasas de interés también es un problema. En diciembre de 2015 la tasa de los Cetes a 28 días promedió 3.14%, mientras que en enero de 2017 fue de 5.83%, lo que implica un alza de 85.7%. Por su parte, los Cetes a 364 días pasaron de 3.68% en diciembre de 2015 a 6.68% en enero de 2017, lo que representa un aumento de 81.5% en el costo financiero de estos instrumentos.
 
Este punto es fundamental también porque el Presupuesto de Egresos 2017 fue hecho en base a un supuesto de tasa de interés promedio de 4.9% y en base a esto la Secretaria de Hacienda y Crédito Público presupuestó un pago de intereses sobre la deuda pública de 568.198 miles de millones de pesos (mmdp). Dado lo anterior, y que el supuesto de tasa de interés del gobierno federal estuvo mal desde el principio (seguro sólo para cuadrar sus números aunque a la hora de la hora no se cumplan), es que se espera que el costo financiero para el sector público federal este año sea de aproximadamente unos 700 mmdp.
 
Esto provocará que el nivel de endeudamiento público de este año sea mayor del que se tiene “autorizado” de 768 mmdp, o bien que se tengan que realizar recortes adicionales al presupuesto de egresos del sector público federal.
 
A este respecto vale la pena hacer la reflexión de que cuando se presentaron los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) 2017, era evidente que la estimación de tasa de interés promedio para 2017 estaba mal (y esto es algo que advertí desde este espacio en un editorial titulado “Un Paquete Económico descuadrado” publicado el 21 de noviembre de 2016), y ahora no cabe duda de que el sector público federal tiene un problema y no cumplirá su meta de déficit fiscal y le agregaran este año otro billón de pesos al saldo de la deuda neta del sector público, la cual ya suma 9.693 billones de pesos al cierre de diciembre de 2016.
 
¿Pero se sanciona a alguien por no cumplir las metas presupuestales? La realidad es que no; y de hecho no debemos olvidar que el gasto público total del 2016 excedió lo autorizado por el Presupuesto de Egresos de ese año en 12%, cifra equivalente a 579.884 mmdp, recursos que fueron financiados con deuda pública y esa es parte de la razón por la que ésta creció en 1.2 billones de pesos el año pasado, a pesar de los “recortes” al gasto público que en su momento fueron anunciados con bombo y platillo como un acto de responsabilidad del gobierno federal.
 
A manera de conclusión podemos señalar que el alza en las tasas de interés mete a familias, empresas y gobierno en problemas por los mayores costos financieros que ocasiona, disminuyendo el consumo y la inversión. ¿Será efectiva esta medida para frenar la inflación? Lo más probable es que no sirva de mucho ya que mientras los combustibles y la electricidad sigan aumentando (por el problema fiscal del gobierno federal), aunque se estabilice el dólar seguiremos con una inflación por encima del 4.5%, y  con el problema adicional de un menor crecimiento económico causado por la astringencia monetaria del Banxico.
 
Ante diversas críticas Carstens ya dijo que han sido “cautelosos” con el alza en tasas, pero todo indica que no ha sido así, y que no les importa frenar el ritmo de crecimiento económico y de creación de empleos, con tal de demostrar que están haciendo su trabajo, aunque los resultados deseados no se alcancen.   
 
Director General GAEAP*
@alejandrogomezt